La interpretación llegó a mí inesperadamente gracias a mi padre y, desde entonces, no imagino mi vida sin ella. Sin subirme a un escenario o ponerme delante de una cámara y poder ser otra por un tiempo. Descubrir sentimientos, emociones y personajes únicos, transformarlos y crecer con ellos. Me paso la vida observando, aprendiendo y analizando todo a mi alrededor (os prometo que es más divertido de lo que parece) y cómo esto puede ayudarme a la hora de actuar y de entender un personaje.
Me he formado en varias escuelas y con varios profesionales que me han hecho ver y entender que lo bonito que tiene esta profesión es que cada quién hace las cosas diferentes. Gracias a esto, tengo muchos recursos que puedo aplicar cuando actúo y me enfrento a un texto. Sigo y seguiré formándome, al final esta profesión cambia y se mueve (y yo tengo la suerte de poder cambiar y moverme con ella). Siempre aprendiendo, trabajando e intentando. Esto sólo es el principio.